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Tambores

Si escuchas un ensamble bien numeroso de tambores, cajones, accesorios, y cualquier otro instrumento de percusión, haciendo mucho ruido y en un lugar cerrado, te parece que los tambores te hablan. Un coro de fantasmas corona paredes y techos, y pensás que son los que tocan que al mismo tiempo están cantando. Escuchás vocales largas, cortas, y moduladas con melodía. Diptongos y hiatos, agudos y graves, vibrantes y bien definidos, y guturales y casi imperceptibles. Puede que te sugieran ser cantos de invocación a quién sabe qué divinidad de la percusión.
-Es el retumbe de los armónicos- dicen los tamboreros que saben.
Pero yo creo que son los espíritus de un montón de nenes, negritos y con el pelo en mota, vestidos de dorado y riéndose muy fuerte. Un montón de africanitos, que al vernos tan blancos, jugando a tocar, se ríen y nos recuerdan que todo tambor y todo ritmo, son suyos primero.